07
Ene
Adelante y nunca me encuentres gracias Arévalo. No quería ser niño, y no porque fuera un ejemplo temprano de conciencia igualitaria, sino porque nunca probé la cultura de la infancia. Yo me reía con Mortadelo y con Astérix. Si alguien viniera dándome un cerdo o meando una mierda, me cortarían el paso. También se me hizo amable y absurdo: estaba hablando con Tip y Coll porque no entendía una palabra de lo que decían, o con Martes y Trece porque gritaban mucho, pero contando un señor que me dejó frío. Es una parte de la cultura popular española que nunca…